Anatel y la UIT ponen en marcha piloto para medir la huella de carbono del sector TIC en Brasil

La Agência Nacional de Telecomunicações y la Unión Internacional de Telecomunicaciones iniciaron un proyecto piloto orientado a medir la huella de carbono y el consumo energético del sector de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones en Brasil. La iniciativa busca establecer una metodología estandarizada que permita cuantificar con mayor precisión el impacto ambiental de la infraestructura digital, un tema que gana relevancia a medida que crece el tráfico de datos, la expansión de redes móviles y la demanda de centros de datos.

El programa aplicará indicadores internacionales promovidos por la UIT para evaluar emisiones de gases de efecto invernadero, consumo total de energía y participación de fuentes renovables dentro del ecosistema TIC. La meta es generar datos comparables y técnicamente consistentes que sirvan de base para decisiones regulatorias, políticas públicas y estrategias corporativas de sostenibilidad.

La participación será voluntaria e incluirá a operadoras de telecomunicaciones fijas y móviles, centros de datos, fabricantes de equipos de red, empresas de infraestructura pasiva como torres y también fabricantes de dispositivos. Las compañías deberán completar cuestionarios técnicos sobre su estructura operativa y su consumo energético, posteriormente se realizarán reuniones individuales para validar la información y consolidarla en un informe agregado de alcance nacional.

Aunque el sector TIC no figura entre los mayores emisores globales, su peso energético aumenta de manera sostenida por la digitalización de la economía, la masificación del video en línea y el despliegue de nuevas generaciones de red. Sin métricas homogéneas resulta difícil establecer metas de reducción, evaluar avances o diseñar incentivos regulatorios adecuados, por lo que este piloto pretende cubrir esa brecha técnica que durante años limitó la construcción de políticas climáticas específicas para telecomunicaciones.

El proyecto también puede tener implicaciones regionales, ya que si la experiencia brasileña logra consolidar un esquema metodológico replicable, otros reguladores de América Latina podrían adoptarlo como referencia. La integración de criterios ambientales en la supervisión del sector digital empieza a consolidarse como una tendencia estructural y no como una exigencia coyuntural, lo que obliga a las autoridades y a las empresas a incorporar la variable climática en su planificación estratégica.

Medir con rigor es el primer paso para regular con evidencia. En un escenario donde la infraestructura digital se vuelve crítica para la competitividad económica, la huella de carbono del sector TIC deja de ser un asunto marginal y pasa a ocupar un lugar central en la agenda de sostenibilidad y gobernanza tecnológica.

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